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La semana pasada un nuevo caso de violencia machista dio un duro golpe a nuestro país y a los valores de nuestra sociedad. El asesinato de Olivia, de 6 años de edad, secuestrada junto a su hermana Anna, de 1 año, por el padre de ambas en Tenerife, volvió a evidenciar la violencia de género, la violencia vicaria.

La violencia vicaria, es una muestra de la violencia más cruel y retorcida, que ejerce un hombre sobre una mujer arrebatándole lo que más quiere, en este caso, a sus dos hijas. Una violencia instrumental en la que se utiliza a menores para causar en la mujer un daño mayor que si la agrediera a ella directamente.

Un daño planificado que recae sobre una mujer, una madre, Beatriz y que hacemos nuestro, de todo el pueblo de Nambroca. Un dolor que se extiende por toda la sociedad española y que nos obliga a dar una respuesta de mayor unidad y contundencia. Ningún maltratador es un buen padre.

La ley reconoce a los hijos como víctimas de la violencia de género y se les tiene que proteger. Ser padre, conlleva una serie de derechos, pero estos han de ir parejos a una serie de deberes, ejerciendo una parentalidad positiva.
El feminicidio (muerte violenta de una mujer, por el mero hecho de ser mujer), es la demostración más extrema de violencia contra las mujeres, pero no es el único ejemplo de violencia. Vivimos en una sociedad profundamente desigual, cuya estructura social fomenta todo tipo de discriminaciones y violencias contra las mujeres: violencia física, violencia económica, violencia psicológica, violencia sexual, violencia simbólica, violencia vicaria.

Es por ello que desde las diferentes instituciones, hemos de trabajar en pro de una sociedad igualitaria y justa. Una sociedad libre de violencia.

Desde este Ayuntamiento condenamos la violencia vicaria y el feminicidio, asi como toda violencia ejercida contra las mujeres.

Trabajamos día a día por una sociedad más justa e igualitaria, donde la violencia no tenga cabida.

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Violencia de género